El fantasma de las “apuestas clandestinas” comienza a merodear por Londres y a casi seis meses de la inauguración de los Juegos Olímpicos, su aliento golpea fuerte en la mejilla de la milenaria capital inglesa. Las redes de los apostadores ilegales, de tanta experiencia acumulada en el mundo del deporte, se esparcen en silencio alrededor de una ciudad presta a enfrentar la amenaza de nuevo tipo. Si en un pasado reciente, las crisis políticas y raciales formaron parte del ambiente de algunas citas estivales, esta de ahora de igual impacto negativo para el ideal olímpico y la imagen de los Juegos, utiliza una nueva máscara. Aunque no son muchos los casos de esta naturaleza que recoge la historia del olimpismo, Hugh Robertson, ministro inglés del Deporte y de los Juegos, manifestó su preocupación porque no se está haciendo todo lo posible para prevenir el riesgo de las apuestas.
Sabemos que existen enormes flujos de ...