Bacarrá o Blackjack

El juego del baccarat o bacarrá y el Blackjack son dos juegos estrella en los casinos de todo el mundo. Se piensa que el bacarrá es una simplificación del otro, pero si miramos en las wikis, el primero ya se jugaba en el siglo XV, en la corte del rey Carlos VIII de Inglaterra, siendo un juego que provenía de Italia en su origen. Luego el bacarrá es incluso muy anterior a esa fecha. Y en cambio, la referencia que tenemos del Blackjack es muy posterior. Las primeras referencias que se tienen del mismo (siempre documentándonos en la wikypedia) vienen de España, de finales del siglo XVI, donde Cervantes, por ejemplo, comenta en una obra suya, algunas manos del juego de la veintiuna, tal y como conocemos actualmente el Blackjack. Así que mejor convendríamos en decir que ambos juegos tienen origen europeo y que se parecen, pero siguen reglas algo distintas entre ambos. De momento el primero el tope de su valor es el 9 y en el Blackjack 21. Hay que superar a la banca sin pasarse de esos valores.

El bacarrá se popularizó a raíz de las películas del agente 007 y se caracterizan por la alargada espátula llamada paleta y de llamativa forma, que el crupier maneja para voltear, retirar o colocar tanto las apuestas como los naipes. Luego esta herramienta se fue adoptando para cualquier juego de naipes. En la variante llamada chemin de fer, los jugadores pueden turnarse la banca. La versión norteamericana, llamada de punto banco, la banca pasa de jugador en jugador bajo el control de la casa. Se suele jugar con 6 barajas francesas.  Bacarrá es la peor jugada que se puede lograr en una mano, es decir 0. Del 1 al 9 las cartas valen su indicación numérica y a partir del 10 todas valen 0.

 En cambio en el BlackJack,  la mejor jugada es llamada como el juego. Las cartas valen del 2 al 10 la misma cantidad numérica, las figuras valen 10 puntos cada una, y el As 1 u 11 según convenga al jugador. El crupier siempre dirige la partida, y lo hace de forma mecánica. Hay unas reglas estampadas en el tapete de la mesa y las sigue a rajatabla. Si llega a 16 se plantará, pues su mecanismo es no sobrepasar de los 17. Especular lo deja a los jugadores de la mesa. Se juega con barajas inglesas de 52 cartas, en España con 6 barajas, 3 con el reverso de un color y el resto de otro. Además existe el “seguro”, apostar a la banca si la primera carta del crupier es un As. Los dos juegos son muy interesantes y votar a uno o al otro me parece una pérdida de tiempo.

Toni Ferrando.

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